A falta de inspiración, Alcaraz sobrevive a tirones
El español resuelve su enredado estreno en Róterdam ante Vande Zandschulp (7-6(3), 3-6 y 6-1, tras 2h 34m) y chocará el jueves con Auger-Aliassime o Vavassori

Algo debe tener este Botic Vande Zadschulp, recuérdese: el mismo que derribó al propio Carlos Alcaraz hace unos meses en la segunda ronda del US Open, el que dictó el final de la carrera de Rafael Nadal. No hay título alguno en su currículo y es el 84º del mundo, aparentemente uno más del pelotón, pero algo debe esconder ese proceder tan serio y tan recto que, por una razón u otra, se atraganta. El caso es que el murciano volvía a la pista tras el paso fallido por Australia y debutaba en el marco de Róterdam, y esta primera aparición se tradujo en una noche de larga aspereza: 7-6(3), 3-6 y 6-1 (tras 2h 34m). A tirones y cuesta arriba la mayor parte del tiempo, sufrió de lo lindo, pero al final venció. Lo mejor y lo peor estuvo en su raqueta. Gana tiempo en un contexto, a cubierto y dura, que no admite la duda y rara vez perdona. En cualquier caso, este jueves se medirá con Felix Auger-Aliassime o Andrea Vavassori.
EL RETO ‘INDOOR’
El de Róterdam es el décimo torneo en indoor (dura y bajo techo) que disputa Alcaraz. Y hasta ahora, el español nunca ha logrado franquear la barrera de las semifinales. Cedió en las de Viena (2021), Basilea (2022) y la Copa de Maestros (2023).
El debut en el torneo holandés fue realmente complicado. “Hubo muchos altibajos”, admitió; “he tenido punto de set en contra en el primero y Botic ha hecho un partido muy sólido; ha sido muy consistente, así que estoy feliz de seguir adelante”.
Salvado ese 5-4 y 40-30 favorable el rival, Alcaraz logró reaccionar. ¿La clave? “Seguir presionando y confiando en que llegaría el buen tenis”, contestó, a la espera de conocer a quién se enfrentará en los octavos. Le acompañó Pedro Martínez, superior a Roberto Bautista (6-3 y 6-2).