Alderney no es Cicely
En esta pequeña isla en el canal de la Mancha las pacíficas rutinas de tomarse una pinta en el ‘pub’ mientras suenan ukeleles de fondo parecen la norma. Pero hay un pasado que incomoda a sus 2.000 vecinos: durante la ocupación nazi este paraíso fue un infierno


Cuando salgo de mi habitación en The Georgian House y bajo al bar que hay en la primera planta, me encuentro con un grupo de ancianos tocando el ukelele. Entonan una canción que no conozco, pero me da buen rollo, transmite una felicidad tranquila. Sin prisas. Salgo a la calle principal de Saint Anne, Victoria Street. Apenas si hay gente, aunque sean las siete de la tarde de un día de finales de julio. Luce el sol. En la acera de enfrente hay un local con una amplia cristalera. Es Riduna Radio, la emisora local. Dentro, en el estudio, veo a un locutor que debe rondar los 60 años rodeado de discos. La estampa me remite de inmediato al mítico Cicely, el pueblecito donde se ambientaba Doctor en Alaska. Paseo hasta Coronation Inn, uno de los dos pubs que hay en la ciudad, para tomarme una pinta. No hay música dentro. Unos jóvenes trajeados beben en la barra, en las mesas hay tres grupos de personas, parecen familias. Una mujer ya madura, con aire hippy, está haciendo un quiz. Lanza preguntas que todos los parroquianos escuchan y discuten en voz baja para anotar después las respuestas en unos cartoncitos. No sé qué premio se llevará el que más acierte, puede que ninguno más allá de la felicitación de sus vecinos. Yo me tomo mi cerveza en silencio.