Algunos libros de cocina enseñan a soñar, no a cocinar
El gran valor de recetarios como los de Elizabeth David es el de las grandes obras de literatura fantástica o mitología, no son los platos, por lo general impracticables en una casa sin servicio doméstico


“Cualquiera que haya pasado un verano en la India recordará el famoso hotel de Nueva Delhi, donde se servía sopa de rabo de buey, estofado irlandés y pudin de melaza, amén de todos los curris habituales, durante todo el verano, con temperaturas que alcanzaban los cuarenta y tres grados centígrados. Servir sopa de tortuga, pudin de ciruela y champán para un almuerzo dominical en pleno mes de agosto en una villa costera sería, como mínimo, un incongruente desatino, pero se sabe que ha llegado a ocurrir.”¿Quién no ha pasado un verano en la India alojado en el icónico Imperial, meca del art déco?, ¿quién no consideraría un despropósito servir lenguado Véronique con uvas que no fueran muscat ottonel? Y, sobre todo, ¿quién no usa la expresión ‘incongruente desatino’ por lo menos tres veces cada día antes de desayunar? Cuestiones humorísticas derivadas de diferencias de clase aparte, nuestro corazón es y será siempre tuyo, reina Elizabeth David (1913 – 1992).