Cuando el veneno es el ingrediente clave: novelas, ensayos y recetarios con este elemento en común
Una selección de libros de novela negra, criminal y muy gastronómica

El suicidio de un cocinero después de recibir la noticia de su pérdida de las estrellas Michelin, la muerte de un comensal o el supuesto asesinato de un crítico gastronómico han sido hechos que han servido de inspiración para muchos escritores de novela negra. Obras como El chef ha muerto, de Yanet Acosta, Fabada a muerte, de Falsarius Chef, Un cadáver entre plato y plato, de Tom Hillenbrand o cualquiera de los libros de Xabi Gutiérrez, por citar algunos ejemplos contemporáneos. Y qué decir de esos personajes tan gastrónomos como el comisario Montalbano de Andrea Camilleri o el inspector Carvalho de Vázquez Montalbán. En todas estas novelas, la gastronomía es la pieza clave para resolver un misterio o es el tema de conversación en un momento determinado de la trama o el sustento de pasiones en los que se mueven los personajes. Las estructuras se repiten en muchas de ellas, dibujando un esquema de éxito donde el planteamiento inicial se ve perturbado por la aparición de un cadáver que, a buen seguro, horas antes de su muerte habría disfrutado de un gran manjar, un buen cóctel o un excelente vino.