Dame algo que me devuelva la fe en la humanidad: buscando refugio en las ‘burbujas amables’ culturales
Cuando la tensión geopolítica y la ansiedad marcan la actualidad informativa, ¿con qué nos distraemos para recuperar la confianza en el presente?


Para qué premiar otra distopía apocalíptica cuando lo que urge es recuperar la esperanza en la humanidad. Eso debió pensar el jurado del último premio Booker, el más importante de las letras inglesas, al decidir por unanimidad que el libro del año debía ser Orbital, de Samantha Harvey, una “pequeña, bella y ambiciosa” carta de amor a la Tierra a través del monólogo interior de seis astronautas desde la Estación Espacial Internacional. “Estábamos decididos a encontrar un libro que nos conmoviera, que nos sintiéramos obligados a compartir”, expresó el presidente del jurado, el artista Edmund de Waal, al anunciar el triunfo de esta delicada novela que transcurre durante 24 horas de varios astronautas que reflexionan, cada uno a su manera, sobre el sentido de la existencia mientras observan 16 amaneceres y 16 atardeceres en la órbita por la que se desplazan a 27.000 kilómetros por hora.