El adoquín que enfrenta a los familiares de una víctima en un campo de concentración y un alcalde de Palencia
Los descendientes de Antonio García Hevia, asesinado en Mauthausen, reclaman homenajes que el alcalde regidor ocultar


Se llaman Stolpersteine (piedras en el camino en alemán) porque son adoquines ligeramente por encima del resto, dorados y específicamente elevados para que aquel que se tropiece baje la mirada y recuerde a una víctima del Holocausto nazi. Hay casi 100.000 por toda Europa, pero la familia de Antonio García Hevia, que murió en el complejo de campos de concentración de Mauthausen-Gusen (Austria), ha tropezado con la negativa del Ayuntamiento de Hontoria del Cerrato (Palencia, 150 habitantes). El alcalde (PP) se opone a instalar uno de estos bloques y, en cambio, insta a los descendientes del represaliado a colocar una placa en el cementerio, sin apenas visibilidad. Los descendientes esgrimen las leyes de Memoria Histórica y reclaman el reconocimiento: “Esto no es una revancha”.