El alto el fuego en infraestructuras energéticas, un pacto roto desde el primer día
Desde que el pasado 18 de marzo Putin dijera que suspendía los ataques a estas instalaciones clave, tanto Rusia como Ucrania se han acusado mutuamente de romper la tregua en varias ocasiones

Los acuerdos a los que llegaron por separado Rusia y Ucrania con Estados Unidos el pasado martes contemplaban un alto el fuego en las aguas del mar Negro y sobre las infraestructuras energéticas. Según el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, la tregua entró automáticamente en vigor ese mismo día, en cuanto la Casa Blanca hizo públicos los comunicados al respecto. Rusia lo ve de otra manera: considera que el alto el fuego entró en vigor el pasado 18 de marzo, después de que el presidente Vladímir Putin mantuviera una llamada telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump. Pero todas estas declaraciones chocan con la realidad. Desde aquel día, el país invadido y el invasor se han acusado mutuamente de violar un cese temporal de hostilidades cuyos detalles ni siquiera han sido acordados. El centro estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) señala que los mecanismos para monitorear y abordar las denuncias de incumplimiento siguen sin estar claros.