El desembarco de Junts en empresas estatales incendia el trato con Esquerra
El partido de Puigdemont defiende la oportunidad de tomar posiciones de poder en un momento con operaciones clave como la opa del BBVA al Banco Sabadell

Han pasado dos meses exactos desde que Carles Puigdemont y Oriol Junqueras se dejaron ver juntos y sonrientes en Bélgica, dentro de un coche con la matrícula 1-O-2017, una alusión al plan de referéndum independentista que ambos planearon cuando compartían gobierno. Aquel encuentro en Waterloo, tras una larga temporada sin reunirse, buscaba aparentar un deshielo de la relación entre ellos y, por extensión, engrasar los tratos entre Junts y ERC. Emitieron un comunicado apelando a “impulsar espacios de trabajo coordinado” y a “iniciar una nueva etapa de relación”. No consta que la cordialidad se fijara como una de las prioridades. Junts y Esquerra han elevado el tono de sus ataques cruzados, incluso con insultos y desprecios como “rata” o “indocumentado”, a raíz de los tratos que ambas formaciones mantienen con el Gobierno. El partido que comanda Carles Puigdemont acusa a su rival doméstico de acordar traspasos inútiles para Cataluña y desde ERC se denuncia que los posconvergentes usan el dedo acusatorio con una mano mientras, con la otra, maniobran para colocar a cargos afines en empresas como Renfe o Aena. La pelea entre independentistas catalanes supone otro zarandeo al juego de equilibrios que sostiene a la legislatura.