El ‘milagro’ de Bukele es la pesadilla de doña Delmy
Los males de El Salvador se ceban con la familia Cortez. La madre perdió a una hija después de que le negaran un aborto, otro fue detenido en medio de la guerra contra las pandillas, aunque mantienen que es inocente, y un tercero tuvo que migrar
Doña Delmy Cortez jura que lo ve. Imagina que a veces llega a su casa en bicicleta y la saluda por la ventana del salón o le pide tortillas con quesillo. Últimamente se regodea en esa imagen un ratito hasta que la realidad lo ensombrece todo. Hace casi tres años que su hijo Mauricio no pisa el barrio de La Noria, al sureste de El Salvador, ni monta en bici, ni se asoma al portón, ni prueba la crema de leche de su madre. Él se convirtió en uno de esos tantos inocentes encerrados en nombre de un estado de excepción que ya tiene poco de excepcional. “Antes sufría a las pandillas; ahora sufro al Estado”, zanja esta mujer desde el salón de su casa, cada vez más vacío.