La generalidad del IRPF en jaque: riesgo de una política impositiva miope
Un incremento de renta supone una mayor capacidad económica que debe gravarse. Por eso, las subidas del salario mínimo deben pagar el IRPF que les corresponda

El impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) es uno de los pilares centrales de la tributación progresiva en España. Desde una perspectiva distributiva este impuesto tiene un doble objetivo: garantizar la equidad vertical, de modo que quienes tengan una mayor capacidad económica aporten proporcionalmente más, y respetar la equidad horizontal, asegurando que los contribuyentes con la misma renta soporten una carga tributaria similar. Sin embargo, desde hace algunos lustros se ha consolidado un fenómeno que amenaza con erosionar estos principios: la creciente exclusión de contribuyentes del pago efectivo del impuesto. La exención del salario mínimo interprofesional (SMI) y sus incrementos anuales es un ejemplo paradigmático de este debate.