Los recortes de Trump privan a miles de refugiados de Myanmar de agua, alimentos y medicinas
Los efectos de los recortes decididos por el mandatario estadounidense se sienten a ambos lados de la frontera con Tailandia, dejando a muchas personas preocupadas por cómo sobrevivirán en el futuro
Ni Ni Aung es una refugiada de Myanmar de 62 años que vive en el campamento de Mae La, uno de los nueve campamentos de refugiados en la vecina Tailandia. Una cánula la conecta a dos tanques de oxígeno apoyados contra la pared. Mientras jadea y hace pausas para respirar profundamente, explica que un problema pulmonar congénito, agravado por una insuficiencia cardíaca el año pasado, hace que su supervivencia dependa por completo de un suministro de oxígeno. Sin embargo, en estos momentos el abastecimiento es precario. El destino de Ni Ni Aung, y el de muchas de las 100.000 personas que viven en estos campos, está en manos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La congelación y revisión de la ayuda humanitaria durante 90 días significa que muchos refugiados ya no tengan acceso a alimentos, agua y medicinas.