Los vigilantes de las presas: “Hemos dormido poco estos días”
Los técnicos que se ocupan de la gestión de los embalses en las cuencas hidrográficas del Tajo y del Guadiana explican el desafío que supone enfrentarse a un evento extremo de lluvias
Terminado el último evento extremo de lluvias, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), de las más de 2.000 presas que hay en España la mayor alerta por peligro de rotura está puesta en dos pequeñas infraestructuras con graves problemas de seguridad de forma previa al diluvio. Ambas se encuentran en el nivel 2 de emergencia (de un máximo de 3). Una es El Tejo, en El Espinar (Segovia), de 1,2 hectómetros cúbicos (hm³) de capacidad. Aunque el peligro de rotura es reducido, se han llevado a cabo obras para proceder a su vaciado y los servicios de emergencias autonómicos y estatales están activados por si acaso. La otra es Buseo, en Chera (Valencia), de 7,5 hm³ de almacenamiento y más de cien años de antigüedad, que sigue en el escenario 2 de emergencia desde la dana que dejó más de 220 muertos el pasado 29 de octubre. Si bien su situación está controlada, se mantiene vigilada de forma preventiva por si volviesen las lluvias torrenciales.
Auscultación de presas
Como incide Irene Melón, jefa de Explotación de la CHT, “no me imagino estas tres semanas teniendo que enterarnos de los niveles de los ríos o los embalses llamando por teléfono o con walkie-talkies como ocurría antes”. Uno de los grandes avances para gestionar hoy en día estos episodios de fuertes lluvias son los Sistemas Automáticos de Información Hidrológica (SAIH), que permiten acceder en todo momento a la información clave de la cuenca a través del seguimiento a distancia de un gran número de sensores. Esto incluye el caudal de los ríos, los niveles de los embalses u otros muchos indicadores de la demarcación, así como lo que se denomina auscultación de presas. Como cuentan en la Confederación Hidrográfica del Ebro, al igual que los controles médicos periódicos de los humanos, esta auscultación de los embalses se realiza a través de sensores que controlan de forma permanente variables como la temperatura exterior o interior de las estructuras, la presión del agua en el cimiento, el movimiento de la propia presa, el agua que circula a través de ella...