Ni tabernas gourmet ni pubs de copas: el local que triunfa en la calle Ponzano de Madrid es una churrería de 1958
Javier y Alberto Cuenca son la tercera generación al frente de este negocio familiar que inició su abuelo. A su alrededor todo se ha transformado para adaptarse a las nuevas modas, pero en este local todo sigue como siempre, y funciona

En plena calle Ponzano, una de las millas gastronómicas de moda de Madrid, rodeada de garitos con nombres gamberros como Malparida, Meneo, Riverita o Papaya, está la churrería. Así, sin más. “CHURRERÍA - PATATAS FRITAS”, anuncian las letras blancas de su discreto toldito verde en el número 31. Por las noches, los bares de copas se llenan de estilosas jornadas de afterwork y los sibaritas salen de debajo de las piedras en busca de un hueco en el restaurante que han visto elogiar en TikTok, pero ningún establecimiento tiene una cola tan fiel como la que se forma cada mañana en la puerta de la churrería. “Tenemos clientes de hace 30 y 40 años”, confirma Alberto Cuenca, uno de los dos hermanos al frente del negocio familiar.