Tortilla francesa: una carta de amor a la cena más socorrida
A veces dos huevos, un poco de sal, un chorrito de aceite, una sartén de confianza y cinco minutos es todo lo que necesitamos para terminar la jornada con buen sabor de boca, y eso también es cocina casera
Hay días en los que todo lo que le pides a la vida es una cena sencilla, rápida y reconfortante. Estas noches entre semana, la tortilla francesa era y es una solución infalible, la apuesta segura: no hace falta más para terminar la jornada con buen sabor de boca. Uno de los pocos platos que tardas menos en preparar que en comerte y te permiten dedicar el resto del día a “tus labores”. Que pueden ser doblar ropa, leer el periódico, una novela, explorar la física cuántica o espanzurrarte en el sofá merecidamente a mirar un rato el techo, una serie o la tele, mientras piensas que has vuelto a sobrevivir al lunes.