Un cuarto de siglo de revolución tecnológica que redefinirá el futuro
La historia moderna se ha esculpido a golpe de algoritmos, teléfonos inteligentes, aplicaciones móviles o redes digitales que han hecho posible lo que sólo podíamos imaginar. En estos primeros veinticinco años del nuevo milenio nuestra capacidad de asombro parece no agotarse. Vivimos en un mundo donde lo virtual convive a diario con lo real, en el que los ordenadores han aprendido a hablar y en donde las monedas no tintinean por que ya son virtuales. Que todo el que tenga más de 40 años eche la vista atrás e intente recordar cómo éramos en aquel lejano 2000

En 1979, Ray Bradbury ya lo había imaginado casi todo. Desde la televisión plana hasta los cascos conectados sin necesidad de cables: esas diminutas conchas, radios de dedal que se meten en las orejas y que te sumergen en un océano electrónico de sonido, escribió en Fahrenheit 451. En sus novelas y relatos había dado vida a lo impensable. Describió robots que limpiaban casas, asistentes virtuales, sistemas de comunicación doméstica, shows interactivos transmitidos en tiempo real y una sociedad donde los libros se reemplazaban por las pantallas. Quizás no predijo los feed infinitos, pero sí una vida llena de tecnología, algo parecida a la que hemos construido en este primer cuarto de siglo y que nos ha llevado a tender puentes digitales con millones de personas, acelerar la innovación y conquistar nuevos horizontes en casi todas las fronteras de todos los sectores económicos.
Un uso ético de la IA
“La gente tiene toda la razón cuando se entusiasma con los últimos avances”, explican los premios Nobel de Economía de 2024, Daron Acemoglu y Simon Johnson, en su reciente libro Poder y Progreso. En particular, los autores destacan el Generative Pre-Trained Transformer 3 (GPT-3), concebido en 2020 por OpenAI, así como el ChatGPT, presentado en 2022 por la misma organización, que posteriormente se trasladó al chino DeepSeek. Todos estos sistemas de procesamiento de lenguaje natural han sido entrenados y optimizados a partir de una cantidad ingente de datos textuales extraídos de Internet. “En sus inicios, la IA se limitaba a modelos de predicción basados en reglas, pero hoy tenemos algoritmos capaces de generar texto, imágenes, código e incluso de tomar decisiones estratégicas en entornos complejos”, afirma Ignacio Isasa, socio responsable de Digital Technology Consulting en EY. Nos han ayudado en la medicina a desarrollar modelos como AlphaFold, que ha revolucionado la predicción de estructuras de proteínas, acelerando la investigación de nuevos fármacos. O en el ámbito financiero, los algoritmos han transformado la gestión de riesgos y la detección de fraudes. Plataformas como Replika ofrecen avatares de IA que actúan como amigos, terapeutas e incluso parejas románticas, interactuando a través de texto, voz y realidad aumentada. Este avance ha abierto debates sobre sus implicaciones éticas, la fiabilidad de los modelos y su impacto en el empleo y, por supuesto, en las personas. “Los mayores desafíos pasan por un uso responsable de la IA”, dice Jordi Roca, managing director de Accenture Technology en España y Portugal. “A nivel social, en comunidades, familias, etc., necesitamos discusiones sobre cuál es la mejor forma de lidiar con ella”, abunda Mark Coeckelbergh, profesor de Filosofía de los Medios y Tecnología en la Universidad de Viena.
El móvil, una prolongación de nosotros mismos

El móvil ha entrado de lleno en nuestras vidas. Lo usamos cuando estamos viendo la televisión, cuando vamos en el transporte público, cuando estamos dando un paseo o a la hora de la comida. Es omnipresente. Lo que más vemos son las redes sociales. En 2024, los usuarios de dispositivos móviles pasaron casi 2,4 billones de horas en aplicaciones de redes sociales en dispositivos iOS y Android a nivel global, un 6 % más que en el mismo período del año anterior, según cifras de la consultora Sensor Tower. Esto equivale a 6.600 millones de horas al día, o aproximadamente a un promedio de 50 minutos por cada persona en la Tierra. Las aplicaciones de mensajería ocuparon un distante segundo lugar con 607.000 millones de horas, seguidas por los navegadores, con 330.000 millones de horas. El uso de ChatGPT en dispositivos móviles en todo el mundo se ha disparado desde su lanzamiento, con un aumento de los usuarios activos mensuales del 500% interanual. Entre las aplicaciones populares lanzadas en los últimos tres años, ChatGPT fue la tercera que más rápido alcanzó los 50 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo, logrando este hito tan solo cinco meses después de su lanzamiento en mayo de 2023. Un dato aún más impresionante considerando que la aplicación se lanzó en Google Play en julio de 2023, varios meses después de su lanzamiento en iOS.