Un libro nunca debería prohibirse
Que nos estemos planteando que quizá en algunos casos sí hay que censurar obras literarias, llevarlas antes a un juez o un fiscal a que les den el visto bueno, es para que salten las alarmas, y no saltan
Perdí pronto la esperanza de que el debate sobre el libro de Luisgé Martín siguiera siendo interesante. Nada más enriquecedor que oír un punto de vista que no se te había ocurrido, pero en España enseguida se disparan paranoias de derecha e izquierda, se alinean los bandos. Que si el autor escribía discursos para Sánchez y entonces, ya se sabe, qué catadura moral va a tener este hombre. Que si escribir ese libro, publicarlo, venderlo y hasta leerlo es ser cómplice de violencia vicaria. Es una especialidad ibérica, irse a los extremos para cerrar filas, llevarse el premio al empleado del mes y mirar mal a quien no te sigue.